Pensar, sentir y actuar
«El mundo que hemos creado es un proceso de nuestro pensamiento. No se puede cambiar sin cambiar nuestra forma de pensar.»
Albert Einstein
Los principios universales y su influencia en nosotros.
Desde la creación del universo existen una serie de principios y leyes que gobiernan el orden del cosmos como por ejemplo las leyes de la astronomía que describe el movimiento del planeta alrededor del sol, y no podemos hacer nada para evitarlo.
También existen una serie de principios universales que debemos tenerlos en cuenta porque influyen y condicionan nuestra vida, como por ejemplo el principio de mentalismo, el principio de causa y efecto, el principio de vibración, el principio de polaridad.
Y si los tenemos en cuenta nuestra vida fluirá porque entraremos en resonancia con el cosmos y nos alinearemos con la unidad de la que formamos parte.
Principio de vibración «Todo se mueve, todo vibra»
Todo está en movimiento, nada permanece inmóvil. Este principio lo confirma la ciencia moderna aunque fue afirmado por los antiguos maestros del antiguo Egipto. Explica las diferencias entre las diferentes manifestaciones de la materia, de la fuerza, de la mente, y del espíritu, es decir que cada uno de éstos tienen una vibración diferente.
Según tus pensamientos, palabras, emociones y acciones vibras en una frecuencia alta o baja y eso es lo que vas a atraer a tu vida. Es lo que se ha llamado ley de la atracción.
Principio de polaridad «Todo es doble, todo tiene su par de opuestos».
Los semejantes y los antágonicos son lo mismo, los idénticos son opuestos en naturaleza pero diferentes en vibración. Luz y oscuridad es la misma cosa, se diferencia en el grado. Todo puede equilibrarse porque todo tiene su opuesto. La tristeza tiene su opuesto que es la alegría.
El principio de vibración y polaridad son aplicables a nuestras emociones y nuestros pensamientos. Los antiguos estudiaban cómo aprender a controlar los estados mentales y las emociones. Cada uno de nosotros tenemos más poder del que imaginamos sólo necesitamos tener consciencia de ello y voluntad para modificarlos.

PENSAR. Principio de mentalismo: El Todo es mente. El universo es mental.
Nuestros pensamientos son energía en forma de onda, tienen una determinada frecuencia vibratoria y crean nuestra realidad.
Cuando tenemos un pensamiento hacia una persona generamos un campo de energia llamados formas pensamientos o egregors que le llega por medio de ondas a la otra persona.
Si pensamos con amor incondicional hacia ella, ésta persona se sentirá en armonía. Pero si realizamos una crítica porque sentimos rabia o envidia hacia ella le llegará energía de baja densidad y sentirá malestar aunque ignore el motivo.
Estas energias que captamos se manifestan en nuestro equilibrio emocional, sentimos malestar o bienestar.
Lo mismo nos ocurre cuando entramos en un lugar cerrado captamos una sensación agradable o desagradable, estamos captando el campo energético o la energia del lugar, aunque no tengamos consciencia de ello.
El cientifico Masaru Emoto realizó experimentos con el agua llamados «los Mensajes del agua» para demostrar cómo influían nuestros pensamientos en nuestro cuerpo y por tanto en nuestra salud.
También la fisica cuántica ha comprobado a través de experimentos en el laboratorio la influencia que ejercen nuestros pensamientos sobre la materia física y ha llegando a la conclusión que nuestros pensamientos tienen la capacidad de crear nuestra realidad.
Es importante tener consciencia en todo momento de los pensamientos que tenemos porque estamos creando energía de baja o alta vibración que influyen en nuestro malestar o bienestar y en el de otras personas.
Nuestros pensamientos generan ondas electromagnéticas que nos afectan a nosotros, a las personas en las que pensamos y en el en el lugar donde estemos, porque nosotros también somos energía tenemos un campo electromagnético, nuestros chacras, sub-chacras, nadis y aura.
La física cuántica afirma que somos cocreadores de nuestra realidad.
El poder de la creencias heredadas.
Ante un mismo hecho dos personas lo viven de diferente forma ¿a qué es debido?
a que cada persona tiene un sistema de creencias diferente, que influye en sus pensamientos y hace que cada una de ellas vea el mismo hecho de distinta forma.
En los primeros años nuestra vida, hemos aprendido a amar a través de los filtros. Nos han transmitido, informaciones tomadas en préstamo de alguien que a su vez, las ha recibido prestadas de algún otro.
Si nos preguntáramos ¿cómo hemos aprendido a amar de pequeños? la respuesta seria:
¿satisfaciendo la necesidad del otro? ¿sometiéndome? ¿a través del victimismo?¿preocupándome por los demás? ¿atrayendo la atención? ¿creyendo que te habias equivocado?¿obedeciendo a los dogmas religiosos? ¿delegando al otro?
A estas situaciones vividas les faltaba el amor incondicional hacia ti. Existe una carencia de amor.
En estas experiencias vividas cuando éramos pequeñas/os donde hubo falta de amor aprendimos una serie de creencias que se manifiestan en nuestros pensamientos. Estos pensamientos no son nuestros, son heredados, nos crean conflictos internos y se manifiestan en las relaciones con las demás personas y con el mundo, haciéndonos sentir culpables, nos llenan de miedos, soledad, tristeza, verguenza, incertidumbre etc. También aprendimos mecanismos de supervivencia o máscaras que nos han ayudado a sobrevivir.
El pensamiento nace de una creencia.

SENTIR. Las emociones.
Las emociones son energia en acción. Son expresiones vividas y sentidas.
Sentir el amor incondicional pensando desde el amor incondicional y actuando con amor incondicional hacia nosotros, hacia los demás y hacia el mundo con plena consciencia es vivir en armonía y equilibrio, es caminar hacia la quinta dimensión.
Vivimos en la tercera dimensión en un mundo donde rige la dualidad y la polaridad. Continuamente estamos pasando de sentir emociones de baja vibración como el miedo, la tristeza, la rabia… que nos desequilibran y emociones de alta vibración como al amor, la alegría… que nos equilibran.
Las emociones nos hacen sentir que estamos vivas/os.
Aprender a equilibrarlas nos abre el camino hacia la evolución espiritual porque nos conectan con las virtudes de nuestra alma como son el amor, la alegria…
Las emociones tienen una función y nos influyen para actuar en una determinada dirección.
Por ejemplo cuando estamos en peligro y sentimos miedo hace que actuemos en un determinado sentido. De alguna forma el miedo nos protege. Cuando nos invade la tristeza nos invita a estar solos para que se produzca un proceso de introspección.
¿Para qué es importante tratar a las emociones?
Para sentirnos equilibrados y sanar memorias.
Cuando estamos equilibrados mental y emocionalmente nos sentimos en armonía.
Las emociones realizan una función de anclaje de las experiencias vividas. Aquél trauma vivido quedará unido a la emoción que se experimenta en ese momento y grabado en nuestra memoria.
Recordamos la experiencia por medio de nuestro pensamiento, pero es la emoción la que grabó esa situación en nuestro inconsciente y, vuelve a aparecer esa situación para ser sanada por medio de la emoción.
Cuando tomamos consciencia del origen del conflicto, lo comprendemos y perdonamos con amor incondicional, desaparecen las emociones como la tristeza, el miedo, la rabia y sentimientos como la culpa, el enfado hacia nosotros/as y hacia otras personas, sanando las experiencias vividas y nos sentimos liberados/as de esa carga que nos oprimía.
Mientras no sintamos amor y no perdonemos, no sanaremos la vivencia del pasado ni la emoción revivida. Es por eso que muchas veces decimos:” pues si ya he realizado el trabajo de sanación con mis padres, he entendido que ellos lo hicieron lo mejor que supieron con el nivel de consciencia que tenían en ese momento, sin embargo todavía me siento mal con ellos, siento rabia, culpa, tristeza, soledad o miedo o cualquier otra emoción de baja vibración”.
Si con la toma de consciencia de un conflicto no perdonamos desde el amor incondicional, no podremos sanarlo porque sólo hemos trabajado el aspecto mental y no el emocional.
Cuando nos liberamos de nuestros conflictos y traumas desde la comprensión, el amor y el perdón hacia nosotras/os y hacia las personas o vivencias experimentadas crecemos en consciencia nuestra frecuencia vibratoria se eleva.
Las emociones son nuestras aliadas para nuestra sanación y para la evolución de nuestra consciencia.
La emoción nos conecta con un trauma o conflicto del pasado y para sanarlo debemos tomar consciencia haciéndolo desde el amor incondicional y el perdón.
¿En qué lugar podemos localizar a las emociones?
En nuestro cuerpo físico y en nuestro campo energético.
En nuestro campo energético tenemos todas nuestras memorias que se proyectan en nuestro cuerpo físico a través de síntomas como el dolor, la enfermedad y las emociones que van surgiendo relacionadas con esa vivencia traumática.
Hay momentos de nuestra vida en que sentimos emociones que nos reconectan con una vivencia de nuestro pasado. Por ejemplo nos sentimos tristes porque no nos sentimos amadas/os en nuestra infancia, conectar con nuestro cuerpo nos facilitará encontrar el origen de ese conflicto que se da a un nivel de nuestra consciencia y que se está manifestando a través de esa emoción, dolor o enfermedad.
Conectar con tu cuerpo y con tus emociones para conectar con tus memorias

ACTUAR. Principio de causa y efecto. No existe la casualidad, sino la causalidad.
¿Para qué es importante saber y aplicar este principio universal en nuestra vida?
Para poder cambiar nuestro futuro. Nuestras acciones generan dharma o karma.
Nuestras vivencias o experiencias negativas o positivas son el resultado de nuestras acciones. Y no sólo las acciones de esta vida sino también de vidas pasadas.
Aplicar este principio nos saca del victimismo y nos hace responsables de nuestras acciones.
Si actuamos desde la consciencia de los efectos que producen nuestras acciones, cambiará nuestra forma de actuar en el mundo y nuestro futuro.
Es importante responsabilizarnos de nuestras acciones porque generan karma o dharma.

«Las emociones no expresadas nunca morirán. Están enterradas vivas y aparecerán más tarde de peores formas»
Sigmund Freud